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La Bendición de la SemillaLA BENDICIÓN DE LA SEMILLA Sumpango, Sacatepéquez, Guatemala, C.A. Reportaje realizado por: En el día 12 Baqtun, 19 K’atun, 15 Tun, 5 Winal, 8 K’in, 2 Q’aniil, 11 Wo’; 04 de mayo del año 2008; en el pueblo de Sumpango, Sacatepéquez, Guatemala, se celebró la bendición de la semilla, una ceremonia religiosa maya. En esta ocasión se bendijo la semilla de varios productos de consumo, como maíz, frijol, diferentes tipos de frutas y legumbres. La semilla principal era el maíz. Esta actividad fue realizada por el Consejo de Guías Espirituales Mayas Waqxaqib’ B’atz’ de Sumpango. Esta es una actividad religiosa que antecede a la siembra del maíz y se realiza en el día Q’aniil, uno de los 20 días del Cholq’ij, Calendario Sagrado Maya, de 260 días. El día Q’anil, entre otros atributos, es el Ajaaw (Señor) de la semilla; es la semilla de la vida como principio de la unidad del mundo. Representa la fertilidad de todo ser vivo. Es el símbolo de la milpa, planta sagrada para los mayas, porque representa la vida, la regeneración. Esta es una celebración que se realiza en todas las comunidades mayas, actividad que se viene realizando desde hace varios siglos. ¿Por qué el maíz es tan importante para los mayas? Según los estudiosos, “el maíz es, con la calabaza y el frijol, una de las primeras especies vegetales domesticadas por el hombre en la América antigua. Los estudiosos coinciden en señalar que hacia mediados del tercer milenio antes de nuestra era, el maíz era la base de la dieta mesoamericana.” (Iglesias, 2001:85). Por lo anterior, los mayas consideramos el maíz como sagrado, porque es el que permite nuestra existencia, es el que da origen a nuestra vida, ES EL ORIGEN DE LA VIDA. Por esta razón, entre nuestros Seres Divinos, sobresale el Divino Señor del Maíz. El Divino Señor del Maíz es uno de los Creadores y Formadores del universo, información que nuestros antepasados dejaron plasmada en la escritura jeroglífica y en la iconografía. De acuerdo con información de estudiosos, “el mito de la creación, tal como lo describe la estela C de Quiriguá (Quiriguá, Los Amates, Izabal) concluye con la culminación del decimotercer b’ak’tun por Wak Chan Ajaw, “señor del sexto cielo”. Por otros escritos jeroglíficos sabemos que se trata de un sobrenombre del dios del maíz”. (Wagner, 2001:283). En la creación del mundo actual, según nuestros antepasados, la elevación del cielo sobre el océano primigenio la realizó el Divino Señor del Maíz, representado en el Árbol de la Vida, árbol que en unos casos se presenta como la ceiba (Ceiba Pentandra Gaertin) y en otros como la milpa (planta de maíz). “Las inscripciones en tres secuencias encontradas en Palenque hablan de esta elevación del cielo sobre el océano cerca de un año y medio después de la colocación de las tres piedras (una de las etapas de la creación de nuestra era). La primera de las inscripciones se inicia con la entrada en el cielo del primer padre, el dios del maíz, Jun Ye Nal (“el que descubrió el maíz”), y concluye con la consagración de la “casa del norte”, en el “lugar del dios del maíz”. Con la ayuda de los dioses remeros, el dios del maíz Jun Ye Nal, levanta el cielo, aquí representado como una ser serpetiforme de dos cabezas”. (Wagner, 2001:284). Aparte de la información conservada en la escritura jeroglífica e iconografía mayas sobre el maíz, también se conserva información valiosa en la literatura de la época colonial. En el Popol Wuuj (Libro del Consejo), se narra cómo la abuela Ixmukane prepara la masa de maíz, elemento que los Creadores y Formadores utilizaron para la creación de los primeros padres y madres de la familia K’iche’. Con todo lo anterior, se puede entender la dimensión que encierra el maíz para el Pueblo Maya, desde hace varios siglos hasta la actualidad. La celebración de la bendición de la semilla, entonces, es una forma de comunicación directa con el Creador y Formador de la Vida, con el Divino Señor del Maíz, para que todo el alimento que necesitamos para nuestra existencia haya en abundancia. Con razón nos denominamos “Los hombres y mujeres de maíz”, igual que nuestro Creador y Formador, El Divino Señor del Maíz. Referencias Bibliográficas: Edmonson, Munro S. The Book of Counsel: The Popol Vuh of the Quiche Maya of Guatemala. Publication 35. Middle American Research Institute. Tulane University. New Orleans, 1971. Iglesias Ponce de León, María Josefa, en El Mundo Precolombino. Océano, Grupo Editorial, S.A., 2001. Rupflin-Alvarado, Walburga. El Tzolkin es más que un calendario. Fundación Centro de Documentación e Investigación Maya, CEDIM. Guatemala. 1999. Wagner, Elisabeth, en Los Mayas, Una Civilización Milenaria. Editorial Könemann Verlagsgesellschaft mbH, 2001. A continuación, para ustedes extractos de la actividad “Bendición de la Semilla” en Sumpango, Sacatepéquez. Visite nuestra Galería de Fotos |